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El escritor caldense Orlando Mejía Rivera ganó premio de El Espectador y la Editorial Cuadernos Negros por su libro Diccionario del amnésico

El escritor caldense Orlando Mejía Rivera ganó premio de El Espectador y la Editorial Cuadernos Negros por su libro Diccionario
I Convocatoria nacional de minificción. Se presentaron 39 obras. Los jurados resaltan el libro.

LA PATRIA | MANIZALES*

El escritor Orlando Mejía Rivera ganó este martes la I Convocatoria nacional de minificción hecha por Cuadernos Negros Editorial, El Magazín Cultural de El Espectador y la Secretaría de Cultura del Quindío.

Los jurados escogieron por unanimidad como ganador el libro Diccionario del amnésico, presentado bajo el seudónimo Alois Alzheimer, del autor caldense.

A esta convocatoria, con la cual Cuadernos Negros Editorial celebró sus 15 años y un catálogo de alrededor de 100 publicados, se presentaron 39 obras, de 10 ciudades (Manizales, Cali, Bogotá, Fusagasugá, Buga, Santa Marta, Armenia, Medellín, Nemocón) y 7 departamentos (Caldas, Valle, Cundinamarca, Magdalena, Quindío, Antioquia).

El jurado estuvo conformado por escritores e investigadores de amplia trayectoria en el género; Harold Kremer y Guillermo Bustamante Zamudio, especializados en esta forma narrativa, pioneros en Colombia y Latinoamérica en la difusión, escritura e investigación del minicuento; Susana Henao Montoya, narradora y académica, con una obra consolidada a nivel literario e investigativo.

Orlando Mejía Rivera nació en Bogotá, pero está arraigado a Manizales y es considerado un autor caldense. Cuenta con amplia trayectoria y múltiples reconocimientos literarios.

Sobre el libro

Los jurados opinaron que revela unidad de proyecto. El texto está bien escrito, con una inteligente intertextualidad frente a piezas del canon literario universal. Tiene una pensada economía de lenguaje: sólo ubica lo estrictamente necesario. Maneja bien el género, pues no se trata estrictamente de textos breves, sino de textos con un cierre justo para escrituras breves.

Agregan que es un buen libro con muchas referencias a los griegos, a otros autores y, en general, a la literatura universal. Algunos relatos indican que es un conocedor del género del minicuento porque recrea, con acierto, algunos de estos textos ya clásicos. Hay un buen dominio del lenguaje, muy minimalista, logrando atrapar al lector y obligarlo a interpretar con variantes los relatos del libro.

*Con información de El Espectador.

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