Noticias de Venezuela con transparencia

Noticias de Venezuela con transparencia

Dos periodistas de Colombia se adentraron en realidades venezolanas de los últimos tiempos para darnos elementos de juicio que nos ayuden a entender mejor cómo funcionan las cosas en ese país, las de la calle, las de la vida cotidiana y las de quienes gobiernan o ayudan a desfalcar sus dineros. Catalina Lobo-Guerrero y Gerardo Reyes cumplieron este cometido haciendo lo que mejor saben hacer, periodismo.

Lobo-Guerrero optó por relatos que recopiló durante años de estancia en ese país y así escribió Los restos de la revolución. El veterano investigador Gerardo Reyes prefirió un perfil de largo aliento sobre el colombiano Alex Saab, quien se ganó la confianza de Nicolás Maduro y montó una serie de estratagemas para mantener a flote los negocios de ese Gobierno y el suyo, por supuesto.

Bueno es leerlos cuando se abre una nueva esperanza para encontrar resultados en un diálogo entre el Gobierno y la oposición de ese país, en territorio neutral, México, de cara a unas elecciones el próximo noviembre y cuando se abre la frontera con Colombia. Es una oportunidad de entender en perspectiva las responsabilidades en el estado de emergencia permanente en el que ha caído el país petrolero.

Debe servir el periodismo para explicar un mundo saturado de información y donde los fenómenos políticos, económicos y sociales tienden a la complejidad y algunos poderosos quieren confundir con sus mentiras presentadas como verdades.

Quiero destacar que estos dos periodistas entran en la onda de la transparencia, un rasgo que estoy convencido será pieza clave en la recuperación de la credibilidad del periodismo. Ellos advierten en sus páginas por qué hicieron esto o por qué entrevistaron a aquel, o por qué no siguieron una pista o cómo fue que a pesar de los esfuerzos no pudieron confirmar otra. De esa manera también generan un diálogo más franco con el lector, que puede seguir los pasos y entender que esta profesión no es asunto de suerte o de prestidigitadores, sino que se atiene a unas técnicas y es de rigor aplicarlas en el camino de contar la verdad, las verdades.

Los restos de la revolución

Catalina Lobo-Guerrero decidió meterse en las entrañas de un país y como corresponsal de agencias internacionales reunió material suficiente para mostrar cómo ese lugar se ha ido por el desbarrancadero, al tiempo que nos desmenuza en cada capítulo las capacidades de los venezolanos para adaptarse a las circunstancias, en su economía de emergencia.

Aunque desde la portada el libro se nos ofrece como Crónica desde las entrañas de una Venezuela herida, no es solo una crónica, si nos atenemos a la teoría de los géneros.

Contiene un par de perfiles, también reportajes y, por supuesto, están las crónicas, sobre todo desde el punto de vista narrativo, pues aunque intenta ser aséptica, la autora no puede quitarse lo que lleva puesto, está permeado el relato por su vivencia en el lugar. Su proximidad o lejanía de los hechos, sus miedos y frustraciones marcan el tono. También, por supuesto, sus aciertos en la reportería.

El libro empieza con el impacto de la muerte de Hugo Chávez, pero no sigue un relato lineal en lo temporal, sino que de forma muy inteligente se seleccionan episodios clave de las decisiones políticas y económicas tomadas en ese país en las dos últimas décadas para ver quiénes fueron los responsables y cómo lo hicieron y cómo esas decisiones impactaron en los ciudadanos.

Los mejores relatos, para mi gusto, son los que dan cuenta del pulso en la calle, cuando se enfrentaban bandos de apoyo al Gobierno o a la oposición, en lo que una época amenazó con ser una guerra urbana, irregular y no reconocida, que dejó decenas de víctimas y que dividió más a los venezolanos.

El libro trae interesantes anexos para entender, una cronología que muestra fechas clave del país y un glosario de coloquialismos y venezolanismos que nos sirven para comprender; así como de acrónimos.

Para periodistas es estupenda la explicación final sobre el manejo de fuentes que hizo la autora, en un acto de transparencia, la misma característica de la que carece Venezuela y que hace tan difícil ser preciso en lo mal que está el país. La opacidad es el arma de defensa del régimen. “Reportear en un contexto políticamente polarizado es difícil. El acceso a la información y a ciertas fuentes es condicionado y desigual“, explica la autora.

Ella se encuentra en ese grupo de periodistas que considera un rasgo de profesionalismo mostrar a los lectores cómo se desarrolló la pieza periodística, tendencia que hace carrera.

Catalina estará en la Feria del Libro de Pereira para hablar de su libro con Ana Cristina Restrepo y con el director de Vorágine, José Guarnizo, quien participó de la investigación periodística Migrantes de otro mundo, ya convertida en libro.

Hora: 2:00 p.m.

Día: sábado 9 de octubre

Lugar: Centro de Convenciones Expofuturo (Pereira)

Título: Distintas miradas y complementarias sobre la problemática social en Venezuela, el régimen chavista y la migración en general como fenómeno al parecer irreductible de la época.

Álex Saab - La verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro.

Así se subtitula este libro que escarba en el toque de midas del empresario colombiano, un barranquillero que pasó de ser un negociante en apuros económicos y al borde de la quiebra, a un multimillonario, al convertirse en la mano derecha del régimen venezolano para sacarlo de problemas de recursos constantes y sonantes.

El barranquillero, descendiente de palestinos, es dibujado aquí como un camaleón de los negocios y sus alcances. Gerardo Reyes lo dice de entrada: “Los amigos de Álex Saab no se explican cómo un tipo tan común y corriente de aspiraciones modestas y sin ninguna pasión, aparte del amor por sus hijos, se convirtió en el chacal financiero de la revolución bolivariana“.

A Gerardo Reyes le aprendí aquello de que se debe desconfiar del toque de Midas, esos personajes que de la nada terminan con grandes fortunas. Eso ha hecho que escriba libros como Nuestro hombre en la DEA, sobre Baruch Vega; o esa lección de cómo construir un perfil periodístico, que resulta ser Don Julio Mario, sobre Julio Mario Santodomingo; y ahora Álex Saab.

Hechos que pocas veces se convertían en noticias de la prensa local y que para algunos eran solo rumores permitieron construir cómo fue que este empresario colombiano, más bien cercano a sectores uribistas, termina siendo la carta de salvación de Nicolás Maduro para salvar las finanzas del Estado, al menos por un tiempo, mientras llenaba sus arcas.

El robo a Venezuela se calcula en unos 300.000 millones de dólares durante dos décadas de gobierno socialista y personajes como Saab ayudaron a ese gran desfalco, recursos que hoy los llamados boliburgueses aprovechan en el mundo, así de vez en cuando alguno tropiece con la justicia como el propio Saab.

Reyes tuvo muchas dificultades para poder llegar a ciertas fuentes. Un socio del protagonista se comprometió a hablarse siempre y cuando se le permitiera a sus abogados editar el contenido antes de salir al aire, lo cual fue rechazado de plano por el periodista. Explicar estos detalles y por qué no está la voz de alguien es otra forma de transparencia, para que los lectores también entiendan cómo ciertos agentes del poder pretenden controlar la información, en tiempos en que esta es un bien preciado.

La cantidad de documentos a los que tuvo acceso el periodista, el seguimiento no solo al personaje principal, sino a su círculo cercano, la confirmación de detalles clave que desnudan la personalidad del investigado y su habilidad camaleónica para moverse entre poderosos empresarios colombianos y políticos venezolanos son toda una sorpresa. Una lección más de periodismo de investigación de quien fue designado por el jurado del Premio Simón Bolívar en el 2019 como premio Vida y obra.

Los dos libros le interesan al público en general, pero tienen un ingrediente adicional para quienes ejercemos este oficio, pues son verdaderas lecciones de reportería.

Resumen: 
Catalina Lobo-Guerrero y Gerardo Reyes cumplieron este cometido haciendo lo que mejor saben hacer, periodismo.
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